Michael Moss: “Hay salsas para la pasta que tienen más azúcar que un par de galletas Oreo”

Michael Moss: “Hay salsas para la pasta que tienen más azúcar que un par de galletas Oreo”

  • El premio Pulitzer Michael Moss analiza en el libro ‘Adictos a la comida basura’ por qué nos atraen tanto los alimentos procesados
Michael Moss: “Hay salsas para la pasta que tienen más azúcar que un par de galletas Oreo”
El periodista Michael Moss logro en 2010 el premio Pulitzer (Daniel Sheehan / Deusto)
Hamburguesas, pizzas, patatas fritas, salsas… ¿Por qué nos atraen tanto determinados alimentos? El prestigioso periodista de investigación estadounidense Michael Moss -premio Pulitzer en 2010- ha dedicado cuatro años de su vida a intentar responder esta pregunta e indagar qué “tácticas ocultas” usa la gran industria alimentaria para conseguir que los consumidores se enganchen a sus productos y así vender más. Fruto de su laboriosa investigación ha publicado Adictos a la comida basura (Deusto), un completo libro en el que Moss analiza qué responsabilidad tienen estas grandes multinacionales en la elevada tasa de obesidad mundial. El uso y abuso del azúcar en elaboraciones que antes no eran dulces, de sal y también de grasas tiene como finalidad, según el prestigioso periodista, crear productos más atractivos y más baratos. Pero a pesar de lo fácil que le resulta al ciudadano alimentarse así, Moss advierte en una entrevista concedida a LaVanguardia de los peligros de seguir una dieta demasiado dependiente de la comida basura. El periodista también reconoce que los gobiernos se deben poner las pilas a nivel de legislación y propone imponer una tasa a los refrescos. A pesar de la dura crítica del libro, Moss reconoce que la industria alimentaria se ha puesto manos a la obra para reducir el azúcar o la sal de sus elaboraciones en parte porque sus ventas bajan a medida que el consumidor tiene más información y se preocupa más por lo que come y en parte porque se saben responsables de la elevada tasa de obesidad mundial. Pero para Michael Moss, que reconoce que no toma refrescos y que mantiene las patatas fritas a raya, la responsabilidad última de llevar una alimentación sana está en los consumidores y no se debe limitar a reducir el consumo de los productos que nos sugiere la industria sino en tomar más frutas, verduras y alimentos sin procesar.
- ¿Qué hace tan adictiva la comida basura?
Depende del producto, pero lo que normalmente nos lleva no sólo comer alimentos procesados sino también a querer más y más es una combinación magistral de sal, azúcar y grasas. Y a continuación una hábil comercialización para tocarnos la fibra que nos hace comer cuando aunque no tengamos hambre.
- ¿La industria manipula los productos para hacerlos más atractivos a pesar de que esto empeore la salud de quienes los consumen?
Las empresas y las personas que hacen estos productos no hacen esta conexión. Creen que su trabajo es lograr que lo que venden tenga el mayor atractivo posible. Y nos atribuyen a los consumidores la responsabilidad de tratar de mantener el control sobre ese atractivo.
- ¿Por qué lo hacen?
No considero la industria como un imperio del mal que intencionadamente busque hacernos muy gordos o poco sanos. Lo hacen porque son empresas que quieren lo mismo que quieren todas las empresas: hacer tanto dinero como sea posible vendiendo tantos productos como sea posible.
“El azúcar es un ingrediente milagroso: endulza y agranda los productos”
MICHAEL MOSS
Periodista
- Entonces ¿es el consumidor el verdadero responsable?
Sin duda debemos asumir la responsabilidad de hacer frente a los problemas de salud de una dieta que es demasiado dependiente de la comida basura. Pero cuando preparaba el libro me llamó la atención que empleados de las mayores compañías de alimentos creen que ellos son culpables y se sienten responsables de cambiar sus productos para que sean más saludables.
- ¿Los consumidores prestan más atención a la industria alimentaria que a los consejos de las autoridades sanitarias?
Me sorprendió mucho que en muchos aspectos las empresas son más poderosas que las autoridades que se supone que deben regularlas. Y que estas autoridades en realidad ayuden a la industria a promover la venta y comercialización de algunos de los productos más problemáticos, como la pizza extra de queso. Así que en última instancia los consumidores tienen que valerse por sí mismos.
La comida basura podría crear adicción
La comida basura podría crear adicción (Erik Jonsson / EyeEm / Getty)
- ¿Qué tácticas usa la industria alimentaria para hacernos adictos a sus productos?
Trabajan para maximizar el atractivo de los productos que están diseñados no sólo para contener grandes cantidades de sal, azúcar y grasa sino para tener las cantidades perfectas. Y no es que hayan perfeccionado la dulzura del helado o de las galletas, que son cosas que ya sabemos que son dulces, sino que han encontrado la manera de añadir azúcar a alimentos que no solían ser dulces.
- ¿Por ejemplo?
El pan ahora lleva azúcar y es un punto dulce. El yogur puede tener tanto azúcar como el helado. Y en solo media taza de algunas salsas de pasta hay tanto azúcar como en un par de galletas Oreo. Esto crea en nosotros la expectativa de que todo lo que compramos debe ser dulce y es un verdadero problema para los niños, especialmente cuando lo que intentamos es que coman lo que todos deberíamos comer más: verduras.
“La industria alimentaria crea la expectativa de que todo debe ser dulce, incluso el pan”
MICHAEL MOSS
Periodista
- ¿Por qué no se hace nada a nivel de la legislación?
Porque la industria de los alimentos procesados presiona los gobiernos del mundo con el argumento de que proporciona valiosos puestos de trabajo.
- ¿Qué podrían hacer las autoridades?
Cada vez me gustan más la idea de crear un impuesto para la Coca-Cola y otros refrescos. El dinero que se recaude se puede emplear en programas de salud pública que de otra manera no podrían obtener financiación, y también se puede usar para mejorar la comida en los colegios. Es probable que este impuesto redujera el consumo de refrescos y el dinero recaudado también sería excelente para cambiar los hábitos alimenticios de la gente.
- La sal y el azúcar son algunos de los productos favoritos de la industria ¿Actúan en nuestro cerebro como las drogas?
Es un poco al revés. Las drogas usan las mismas vías hasta los centros de recompensa del cerebro que hacen que nos guste la comida y que envían sensaciones de placer. Y esto incluye la sal, el azúcar y también la grasa. Estoy profundizando en este tema y de ello irá el próximo libro que estoy escribiendo.
- ¿El azúcar puede ser tan adictivo como la cocaína?
Como la cocaína es exagerado. Pero para algunas personas el azúcar puede ser tan problemático como el tabaco y el alcohol. Lo que pasa es que no se puede dejar de comer de golpe como sí puede hacer con las drogas.
- ¿Qué beneficios tiene para la industria alimentaria usar el azúcar en sus preparaciones?
Es un ingrediente milagroso. Además de añadir dulzor, baja el coste de los productos mediante la sustitución de ingredientes como los tomates madurados en las salsas. Da volumen y textura. Y puede actuar como conservante: permite que estos productos se puedan quedar en el estante durante meses sin echarse a perder.
- ¿Y el uso de grasa?
Las grasas proporcionan lo que la industria llama “sensación en la boca”, que se suma al encanto y la exquisitez de los productos. Esto no es un sabor per se sino una sensación recogida por el nervio trigémino, que retransmite la señal a los centros de recompensa del cerebro.
- ¿Son productos más baratos de producir?
La sal es especialmente poderosa para la industria, ya que es tan barata que hace los productos más baratos. La industria alimentaria argumentará que una de las grandes fuerzas que le lleva a hacer sus productos de la manera que los hacen y les impide hacer la comida más saludable es que todos somos adictos a la comida barata. No queremos pagar más de lo necesario, lo cual es un problema no sólo para nuestra salud sino también para el bienestar de los agricultores y ganaderos que en general son maltratados y no compensados adecuadamente.
“La sal, el azúcar y la grasa nos llevan a querer comer más”
MICHAEL MOSS
Periodista
- ¿La industria alimentaria y la del tabaco funcionan de la misma manera?
Escribo sobre la tabacalera más grande, Philip Morris, que se convirtió en el fabricante de alimentos más grande de la década de 1980 hasta mediados de la década de 2000 mediante la adquisición de Kraft. Y me encontré en los documentos cómo los gerentes de tabaco prestaron algunas de sus habilidades de marketing para la venta de la comida. Pero aún más interesante es cómo, a partir de 2000, Philip Morris comenzó a advertir a sus gerentes de alimentos que se iban a enfrentar a un gran problema sobre su dependencia de sal, azúcar, grasa y la obesidad y se instó a la división de alimentos para trabajar en la fabricación de alimentos más sanos.
- ¿Estas empresas sólo se preocupan por el sabor y forma, pero no de la nutrición?
En realidad, prestan mucha atención a la nutrición, pero no de una manera que ayude. Están ajustando constantemente sus fórmulas para reflejar la última preocupación en la nutrición, ya sea reduciendo el azúcar o añadiendo minerales como el calcio. Ahora la última moda es añadir más proteínas a los productos. Pero si sigues una dieta variada con alimentos reales y mantienes la comida procesada bajo mínimos no tienes que preocuparte ni pensar en los nutrientes porque ya estás tomando todo lo que necesitas.
- ¿La industria de alimentos en gran parte responsable del aumento de la obesidad?
La gente de dentro de la industria cree que sí. En el libro hablo de una reunión secreta de la industria que tuvo lugar en 1999 donde los jefes de muchas de las empresas más grandes se reunieron para hablar de ello.
- ¿Han mejorado las cosas desde la famosa cumbre de 1999?
Si y no. A principios del año pasado en otro encuentro del sector en la Florida, todas las empresas reportaron ganancias pésimas porque la gente está empezando a comprar menos comida basura. Las empresas están respondiendo reduciendo sal, azúcar y grasa en sus productos, lo cual es un buen comienzo. Sin embargo, en algunos casos sólo están pretendiendo hacer productos menos dañinos. Tomar menos grasa, sal y azúcar no es lo más importante a lo que hay que prestar atención para tener una buena salud: hay que tomar más verduras. Y en eso la industria de alimentos procesados no puede ser de mucha ayuda…
- Después de escribir el libro ¿Ha cambiado su forma de comer?
Tengo dos hijos que aman todas las cosas dulces por lo que en casa siempre hemos sido muy cuidadosos con lo que comemos. No bebemos refrescos pero sí comemos patatas fritas, aunque intentamos mantenerlas bajo control.